El 25 de mayo se celebró una vez más el Festival Ciudad Oculta Rock, evento que convoca año tras año a músicos y vecinos de Mataderos, Lugano y otros barrios. Allí fuimos invitados en el marco de la Campaña contra las Detenciones Arbitrarias y pudimos compartir una jornada fraterna y a puro rock.
Pero este festival tiene su historia. Todo empezó hace 31 años, cuando un grupo de vecinos organizó un encuentro con música, tortas fritas y mate cocido para festejar el 25 de Mayo en el barrio, con la idea de compartir y escuchar rock. El lugar de encuentro era una de las casillas de los jóvenes que lo impulsaban. Las ganas de compartir entre los vecinos, que deseaban ver al barrio unido luego del regreso de la democracia, era lo más importante.
Korneta Suarez (músico y fundador de Los Gardelitos) y July, su compañera, se pusieron la iniciativa al hombro y organizaron los primeros locros junto con los vecinos, a la vez que recibían a los pibes y pibas del barrio con una chocolatada. De a poco se empezó a correr el rumor que en la Oculta todos los 25 de mayo se hacía un festival de rock, al que había que concurrir con un alimento no perecedero o donaciones de libros para colaborar con los comedores y las escuelas del barrio.
Poco tiempo después se acercaría a participar Cristian “Pity” Álvarez, aún antes de formar Viejas Locas. El posterior crecimiento de las bandas, como Los Gardelitos y Viejas Locas, ayudó a que el festival tomara una dimensión que trasciende la mera difusión. Los músicos invitaban a otros músicos a participar del evento y la gente de distintos barrios se acercaba cada vez más, logrando que el festival se hiciera más popular y convocante año tras año. Pero lo que nunca se perdió es el espíritu inicial, autogestivo y solidario, en donde se conjuga la alegría de la fiesta rockera con la lucha reivindicatoria del barrio.
Nos contaron que en el escenario del Ciudad Oculta Rock nunca se colgará la bandera de ningún partido político ni poder de turno; que las banderas de Chicago, de Argentina y de las personalidades del barrio son las únicas que flamean. Tampoco se pide la presencia de fuerzas de seguridad y desde el escenario se enfatiza una y otra vez que la seguridad la hacemos entre todos.
Fue una experiencia altamente positiva, donde tuvimos la oportunidad de acercarnos al barrio e intercambiar unas palabras con los vecinos, que se acercaron durante toda la jornada con preguntas e inquietudes. “El Mono”, uno de los organizadores del encuentro, se subía al escenario a presentar a los artistas y a desmitificar los “relatos oficiales” de la historia de la Revolución de Mayo. Y cada vez que lo hacía, invitaba al público a acercarse a nuestro espacio: “No dejen de pasar por la mesa de la CORREPI, ahí van a encontrar material muy importante para leer…” Y muchos se acercaron. Algunos compartieron sus experiencias, otros adhirieron a la Campaña y hubo quienes nos invitaron a dar talleres en los colegios de sus barrios. Y no faltó aquel que pidió más material para llevarle a sus amigos.
Esta experiencia nos vuelve a confirmar la importancia de estar organizados y la necesidad de construir lazos de unidad, de lucha y solidaridad, como lo hacen en la Oculta desde hace 31 años y como apostamos a seguir haciendo desde CORREPI.

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