Desde muy temprano comenzaron a llegar lxs compañerxs, militantes y familiares de víctimas del aparato represivo del estado organizados en CORREPI, dispuestos a apropiarse del espacio y vestir la plaza de conciencia, protesta y lucha.

Entre guirnaldas colgantes de blancas viseras -con una consigna clara _”no cambies la visera por la gorra”_- las imágenes de los hermanos, primos, nietos e hijos que el Estado nos mató, banderas y una muestra fotográfica de los informes anteriores, se desarrolló este acto que contó con la participación de organizaciones como HIJOS Oeste, Familiares y Amigos de Luciano Arruga, FPSD-CN, Partido Obrero, Colectiva Fotografía a Pedal, entre otras que adhirieron.
Con presteza los compañeros subieron al escenario para leer el documento inicial que daba apertura al informe y enunciaba el objetivo de la jornada:

“Hemos sido testigos, durante el gobierno de Daniel Scioli, cómo el PJ/FPV generó el consenso y preparó el terreno que hoy María Eugenia Vidal y el ministro de seguridad Cristian Ritondo, en complicidad con representantes de las mismas fuerzas políticas que gobiernan históricamente en el territorio, retoman para reforzar el brazo armado del estado aumentando el presupuesto en materia de “seguridad”, esa palabra que hoy se instala en los medios como un grito desesperado, paradójicamente, ante el mayor presupuesto las redes de trata siguen más vigentes que nunca, el narcotráfico es moneda corriente en nuestros barrios, las detenciones arbitrarias subieron en un 700% desde que asumió este gobierno, las cárceles se encuentran en un récord de personas privadas de su libertad por delitos menores, mientras tanto las fuerzas que patrullan nuestros barrios, las puertas de nuestros sindicatos, nuestras escuelas, nuestras movilizaciones y nuestras plazas, son las mismas que día a día nos reprimen, matan y secuestran en conjunto con el poder político que digita estas políticas de ajuste y represión no pagan el costo de nuestras vidas, continúan hambreando a nuestro pueblo.”

Instantes luego, se abría espacio para que diferentes oradores y familiares tomaran el micrófono y nos compartieran vivencias de su lucha contra la represión.


Bajo los últimos rayos de sol de la tarde las miradas se concentraban atentas en el centro de la escena, donde Mónica Alegre, madre de Luciano Arruga puntualizaba: “No nos van a callar, vamos a seguir gritando más fuerte y con más garra. Con respecto a la criminalización de la pobreza en los barrios, tengo que decir que en mi querido 12 de octubre la zona sigue tan liberada como siempre, la policía sigue agarrando a los chicos y cuando ya no les sirven les meten un tiro en la nuca. Esas son las fuerzas de seguridad que tenemos. Usan a nuestrxs pibxs, a los más indefensos, los que no tienen. Los pibes están en peligro. Tenemos que decir “basta” pero no dejarlo acá. Si nos indignamos y después nos olvidamos vamos a seguir teniendo desaparecidos, y el Estado se va a reír de nosotros”.

UNA VOZ COLECTIVA EN EL OESTE

Adentrándonos en la jornada, el clima permitía respirar un aire batallador en el que resultaba impensable quedarse estático. Los familiares organizados en CORREPI se movilizaron y colmaron el escenario. Habían trabajado, algunos por vez primera, en la redacción de un documento que enunciase sus reclamos, sus metas. A fuerza de coraje visceral, arremetieron contra el momentáneo silencio, con voz colectiva, esa voz que transformó el dolor en lucha:

“Somos compañeros y compañeras familiares víctimas de gatillo fácil organizados en CORREPI, nuestros seres queridos forman parte de las más de 5 mil personas asesinadas por el aparato represivo del Estado. Entendemos y denunciamos la represión como política de Estado, dirigida a la clase trabajadora, a nuestra clase. Así lo podemos ver todos los días en nuestros barrios, donde la policía, la gendarmería y la prefectura hacen lo que quieren en función de defender los intereses de los que más tienen. Aún hoy cuando nos matan familiares en casos tan claros de gatillo fácil aparecen los funcionarios del Estado ofreciéndonos bienes, trabajo o beneficios a cambio de silencio. Quieren comprar la sangre de nuestrxs pibxs y ante la negativa, intiman, amenazan y hostigan a los que salimos a luchar. Es así, que entendemos que no es un policía sino toda la institución, porque el que todavía no mató, encubrió, amenazó, hostigó, apaleó… es decir reprimió. Y a eso les respondemos apostando a la organización en nuestros barrios y la lucha en la calle, para frenar el avance represivo, y que no sigan asesinando a nuestros familiares. No necesitamos más represores, no necesitamos más explotadores. Más policías en la calle, en nuestros barrios, es sinónimo de más inseguridad. Estamos convencidxs que la lucha y la organización pueden hacer que las cosas no queden como están, nosotros y nosotras vamos a estar firmes y de pie en la calle.”

Estas personas que elijen luchar y no quedarse a llorar, exigieron también justicia por Santiago Maldonado y denunciaron a los medios de comunicación de la patronal de generar un consenso social para militarizar a los barrios:

“Muchos sentimos el dolor de la familia de Santiago como propio, porque es el mismo Estado represor, esta vez vestido de gendarmería, el que lo desapareció y mató. Santiago Maldonado era un compañero solidario que ha acompañado al pueblo explotado, que junto a Mariano, a Darío y Maxi, a Fuentealba, nos han mostrado un camino a seguir: ser solidarixs. El Estado nos quita la historia de nuestrxs familiares, los medios de comunicación hegemónicos nos quitan la oportunidad de dar a conocer quiénes fueron en vida, cuáles eran sus proyectos, sus sueños. Nuestros familiares no se conocieron entre sí, pero tenían cosas en común: su juventud, su alegría, sus ganas de vivir, su futuro. El Estado no solo asesina a nuestrxs seres queridxs, sino que nos somete a luchar contra la depresión, pero nosotrxs les respondemos transformando ese dolor en lucha. Es así que no queremos dejar de recordar a aquellas familiares de CORREPI que no están físicamente con nosotros, que son un faro a seguir como ejemplo de grandes luchadoras, nuestro respeto y cariño siempre para Zuni, Olga, Delia y Mary”.
Los nombres de las personas fusiladas por el brazo ejecutor de la política represiva del Estado que nos azota aun desde el retorno a la democracia fueron enunciados por todxs lxs presentes desde un rincón verde de Ituzaingó colmado de voces, de manos y de fuerza.

La jornada finalizaba con canciones antirrepresivas cantadas a unísono, con una certeza indeleble: contra la represión, la respuesta es organización, unidad y lucha.