Repudiamos los hechos de violencia ocurridos el sábado 18 de noviembre, luego de la XXVI marcha del orgullo LGBTTTIQ, cuando un grupo de machos violentos descargaron su odio hacia las personas que estaban desconcentrando desde Av. de Mayo.
Los agresores propinaron golpes por la espalda a un grupo de jóvenes: uno de ellos recibió un golpe por la espalda con un palo de hockey, mientras le manifestaban su odio a través de insultos contra las disidencias sexuales.
Los tres agresores se refugiaron en una casa y desde el interior continuaron amenazando con un arma de fuego a las personas que permanecían en la calle ayudando a lxs heridxs.

La policía se presentó a partir del llamado de los agresores, quienes alegaban que las personas querían ingresar a la casa para golpearlos. Las fuerzas represivas inmediatamente armaron un cordón de protección para la vivienda de los violentos hasta que, llegado el fiscal, desalojaron la calle de quienes estaban aguardando por la detención de los provocadores, de los cuales solo uno fue detenido.
Nuevamente debemos denunciar el accionar encubridor de las fuerzas de seguridad a quienes violentan, acosan y persiguen a todxs aquellxs que no se encuentran dentro de los marcos de la moral heteronormativa obligatoria del sistema capitalista, burgués y patriarcal.

El joven agredido por la espalda, luego de ser atendido en el hospital Ramos Mejía y recibir siete puntos de sutura, realizó la denuncia. La misma quedó reducida a “lesiones”, cuando la naturaleza de los daños y los hechos ocurridos nos muestra claramente un ataque en contra de su integridad física, para lo que correspondería la carátula de “tentativa de homicidio con agravante de odio”.

 

Ante esta tergiversación de los hechos, actualmente se intenta revertir este fallo hacia una resolución acorde, que tenga en cuenta que la policía actuó en defensa de la sociedad heteronormativa obligatoria en la que vivimos.

Frente al odio y la violencia machista y patriarcal respondemos con organización y lucha.