Zuni era mamá de Marcelo “empanadita” Bogado fusilado el 26 de mayo de 2004 por el policía bonaerense José Luis Díaz en Villa Tesei; y compañera entrañable de Nicanor. Él siempre recuerda como Zuni se convirtió en una “leona proletaria” -como la sigue nombrando-, un pilar fundamental para su familia y para impulsar la lucha antirrepresiva en él mismo.

El 11 de diciembre de 2008, Zuni falleció en su barrio de Hurlingham donde todxs lxs vecinxs la conocían por su valentía y perseverancia en su pedido de justicia.

Ella era la que ponía cuerpo, la que venía a reuniones de CORREPI, la que estaba en los escraches, la primera en las movilizaciones, la que iba a visitar a familiares nuevos de víctimas de gatillo fácil y los incentivaba a que se organicen, la que no permitía que se depriman lxs compañerxs cuando nos salía un juicio mal con un fallo a favor del brazo represor. En sintesis, la que estaba ahí al pie del cañón con esos ojazos que se le salían de la cara.

Cuando ella empezó este camino de pedido de justicia por su hijo, aún su compañero Nicanor estaba enojado. Una vez, le preguntamos por qué: “Él está con bronca. Pero es hasta que se dé cuenta que esto se le va a pasar saliendo a las calles; hay que tenerle paciencia porque es cabeza dura”. Nica, ese luchador de hoy, es resultado de esta hermosa compañera que fue dejando la llama encendida en cada uno de los militantes. Porque esa bala que mató a “empanadita” y esa sentencia que nos agredió a todos como humanidad, no agotó sus fuerzas.

Siempre la recordaremos en el lugar fraternal que nos une: la lucha organizada contra la represión al pueblo.

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