El año pasado, el gobierno de María Eugenia Vidal vetó un proyecto de ley de expropiación aprobado por la Legislatura bonaerense. El desalojo por usurpación fue ordenado por el Juzgado de Garantía n°2 de Morón que restituiría a los antiguos dueños la propiedad a pesar de las fuertes deudas que mantiene la empresa con los empleados y proveedores.
Este proceso de lucha comenzó en agosto del 2015, cuando la familia Petinari ya hacía 7 meses que no pagaba los sueldos. Los trabajadores decidieron realizar un acampe en las inmediaciones, y sin respuesta del gobierno, pusieron en marcha la planta para conformar la cooperativa.
Esta medida de lucha no es la primera que llevan a cabo los trabajadores. En el 2012, estuvieron 45 días de paro por los mismos motivos que llevaron a acampar en el 2015.
El peligro de desalojo (y represión) los trabajadores lo sufren desde que decidieron volcarse a mantener su fuente de trabajo. El hostigamiento por parte de gendarmería no es de hoy, y no es solo a los trabajadores de la ex Petinari. La semana pasada, trabajadores de la planta Pacheco de Volkwagen, denunciaron que este mes habría 600 suspensiones de hasta un año y medio, y despidos encubiertos. Ante esto, el despliegue de las fuerzas represivas se hizo presente alrededor de las inmediaciones.
La organización de los trabajadores y trabajadoras, la lucha que engendra esa unidad, les molesta. Ante cualquier murmullo, ellos tienen los oídos bien abiertos y las estacas preparadas para dar paso firme y reprimir. Con su presencia, buscan desarmarnos. El panorama de despidos y suspensiones a los y las trabajadoras no va a cesar. Por eso, desde la Cooperativa Acoplados del Oeste piden solidaridad de los y las vecinas, de trabajadores y de organizaciones populares para que se acerquen a la planta, donde se encuentran actualmente con sus familias ante los ojos de los perros “guardianes” del Estado.

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