Van derecho al cuarto, donde también rompen la puerta. Tiran gas pimienta sin mediar palabra. A Jorge lo tiran al piso, le pegan dos culatazos con la reglamentaria en la cara, seguido de una lluvia de piñas. Leandro no se podía mover, le apuntaron a la cabeza. En eso llegó Brian, el hermano menor de Jorge, que escuchó quilombo desde afuera; les pide que los suelten, pero la respuesta fue “rajá o cobrás vos también”. Cuando se quiso acordar lo quisieron agarrar a él también, pero como fue rápido salió disparado para las casas rojas de enfrente. Lo entraron a correr a balazo limpio, de goma y de plomo.

Cuando lo alcanzaron también cobró, por todo el cuerpo. Pero esta vez ya no estaban solos, y empezaron a llover piedras. ¿Qué se creen? Los vecinos y vecinas respondieron, porque habían tirado en cualquier dirección (incluyendo a la plaza donde jugaban los changuitos). Y por si quedaban dudas, al término del día quedaron varios brazos y piernas de las mamás y papás, con heridas por balas de goma.

Se llevaron a Jorge detenido a la Comisaría 48. Intervino el Juzgado N° 56, que dispuso la soltura a las 13:00 del día siguiente. Le imputaron “Robo, atentado y resistencia a la autoridad”. ¿Por qué? Veamos. La familia cuenta que a Jorge ya lo tenían de punto. Habían querido detenerlo días antes, y no es la primera vez que lo hostiga la policía. Jorge tiene una causa del año pasado por “robo”, armada en circunstancias muy similares a las que se dio esta. No fue partícipe de ningún robo. La propia víctima implicada en el robo, atestiguó que Jorge no era quien le había robado. Aun así, le quedó la causa por robo, y la obligación de realizar trabajo comunitario.

Así como le pasó a Jorge, Leandro y Brian, estas cosas pasan todos los días en la Oculta. No lo podemos seguir permitiendo. Pero para que no pase más, tenemos que ser muchos y muchas, tirando para el mismo lado. Sino la cosa no cambia más. La inseguridad dicen, ja. La inseguridad, son ellos.

¡Fuera la policia de nuestros barrios!

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