¿Vos te acordás de Kevin?

Hacé memoria, yo sé que te acordás. Imposible olvidarse esa carita. Nueve añitos tenía. ¡Nueve!, que ahora deberían ser trece.

Se fue el día que dos bandas manejadas por esos que lo tienen todo, se agarraron a los tiros en el barrio de los que no tienen nada. Escondido debajo de una mesa, rodeado de sus bracitos. Uno de los tiros le dio en la cabeza.

La balacera duró casi una hora, y se dividió en dos tandas. Entre una tanda y otra, las y los vecinos llamaron a la policía, corrieron hasta la garita de Gendarmería, y nada. El brillo de la ausencia.

Ellos están, siempre están. Verdugueando a los pibes, zarpándose con las pibas, deteniendo por acá y por allá. Distribuyendo la droga, dirigiendo las redes de trata. No faltan nunca en el barrio, pero ese día ¡justo ese día no estaban! ¿Tanta casualidad?

Hoy Kevin tendría trece añitos, de no haberse cruzado en el camino de aquella bala ¿perdida?
De no haber nacido pobre.
De no haber estado en La Zavaleta.
De no haber sido villero.
De no haber sido Kevin.

De ser así la historia hubiera sido otra. Como la del otro pibe, Brian, que murió también por un tiro en la cabeza. También era un gurisito. Tenía catorce años. El país entero se indignó. La noticia de su muerte fue casi cadena nacional. Pero en ese caso, se supo exactamente de dónde vino la bala que lo mató y quién la disparó. La diferencia es que Kevin vivía adentro, y Brian afuera de la villa.

En nuestros barrios aprendimos a pintar paredes con las caras de los pibes y las pibas que nos llevan. Las pintamos también en nuestras casacas y nuestras banderas. Creemos que la memoria es una herramienta de lucha, y estamos convencidos y convencidas de que esos pibes y pibas solo van a morir el día que los y las olvidemos.

No nos vamos a olvidar de la sonrisa de Kevin. Ni de las caras de los más de cinco mil.

Nos vemos este sábado a partir de las 17 horas en el barrio de Kevin, en Zavaleta, con su familia, sus amigos, y las organizaciones que no nos olvidamos. Los mismos de siempre.

¡Todos y todas somos Kevin!

¡El estado es responsable!

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