No podemos más. Estallamos de bronca con este dolor tan grande que hace dos días nos revienta en el pecho. A ochenta días, casi tres meses, finalmente confirmamos la peor noticia: nos mataron a Santiago.

Lo sabíamos. Fueron ellos. Gendarmería lo desapareció bajo las órdenes del Ministerio de Seguridad de la Nación. Mintieron, y lo siguen negando. El gobierno nacional y su ejército de cómplices hicieron hasta lo imposible para garantizar el encubrimiento y la impunidad. Inventaron todo tipo de mentiras para desviar la atención y desligarse de su responsabilidad política y material.

Pero la historia la escriben los hechos. Y acá estamos quienes no negociamos la memoria. No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos. Santiago murió luchando. Por todos nosotras y nosotros. Por una sociedad distinta, y una vida mejor. Por eso lo desaparecieron, y por eso lo mataron.

La historia también la escribimos los pueblos. Y nuestra obligación ahora es vivir por él, defender su vida con la vida propia y continuar su lucha hasta el final. Hasta que todos los culpables tengan juicio y castigo, y hasta que esa sociedad y esa vida por la que Santiago luchaba, sea posible.

Convocamos a todas las organizaciones y el pueblo en general a concentrar y movilizarse en todas las plazas del país desde las 20:00. Seamos miles. No podemos permitir un solo avance más. Santiago somos todos y todas. ¡Que no se quede mi pueblo dormido!

LAS CALLES SON NUESTRAS

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