El 13 de octubre de 2002, en el barrio de La Matanza, Smith estaba discutiendo con unos vecinos por problemas habituales, en un momento entró a su casa, agarró la pistola y descargó su cartucho sobre el cuerpo del Pule, quien no había participado de la discusión pero como la prepotencia y la impunidad policial no tienen límites, no necesitó motivos para asesinar a sangre fría a una persona.

Luego de cuatro años del asesinato, Smith se sienta en el banquillo de los acusados, cumpliendo previamente prisión preventiva en su casa, donde era visitado semanalmente por agentes de la zona y la departamental. Mientras el asesino gozaba del calor de un hogar y visitas, la familia Otero nunca dejó de reclamar justicia y escrachar la vivienda de quién decidió tras la bala policial el destino de un pibe de 28 años que nunca volvería a cenar con sus hermanas, Nancy y Sandra.

El juicio estuvo cargado de irregularidades y pedidos de suspensión efectivos para dar aire a la defensa de Smith.

Finalmente, en un juicio abreviado y sin la presencia de la familia, la defensa del asesino junto con el juez y el fiscal de la causa le otorgan la pena de tres años en suspenso por “homicidio con exceso de la legítima defensa”.

Cuando conocimos a Sandra y Nancy la causa ya estaba elevada a juicio, por lo que la familia no se pudo presentar en ella. Así como este, muchos procesos intentan pasar sin pena ni gloria por los tribunales. Miles de pibes de barrio cumplen preventivas en cárceles por crímenes que no cometieron. Los asesinos de Pule y tantos otros chicos y chicas gozan de beneficios, nosotrxs salimos a luchar para que no asesinen a un pibe o piba cada 25 horas, para que no queden en el olvido de la memoria colectiva, para que vivan en cada marcha, en cada pedido de justicia, en cada condena arrebatada al estado.

Hoy, como desde hace 15 años, tu familia y amigos te recuerdan con afecto, y continuamos gritando basta de gatillo fácil, por cada pibe y cada piba asesinados por el aparato represivo del estado. Levantamos sus carteles junto con el tuyo, caminamos junto a sus familias al igual que lo hicieron Nancy y Sandra, quienes no descansaron a la hora de exigir cárcel para los asesinos y justicia para los pibes y pibas.

¡Héctor Armando “Pule” Otero presente!

¡Ni una bala más, ni un pibe ni una piba menos!

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