Hace 23 años, en Tierra del Fuego, los trabajadores metalúrgicos llevaron a cabo una protesta social en contra de los cierres y despidos en la fábricas. Aquella tarde, la represión fue ordenada desde la casa de gobierno provincial. El policía Polo disparó a matar contra los manifestantes. Víctor Choque, obrero metalúrgico, no pudo esquivar los tiros y cayó muerto con una bala en el cráneo. Nada es casual: Víctor había llegado en 1991 a Ushuaia, desde Salta, en busca de trabajo. Lo encontró en la fábrica Continental. En 1995, en el marco de las políticas de hambre y miseria de la época, la fábrica realizó despidos masivos, como muchas otras fábricas a lo largo y ancho del país. Víctor se encontró en la lista de los despedidos, que no se quedaron quietos. Los trabajadores de Continental pararon y tomaron la fábrica. El gobierno menemista del gobernador Estabillo, el día anterior, los había desalojado a fuerza de postas de goma y gases, y detuvo decenas de trabajadores.
El 12 de abril, se realizó una gran manifestación reclamando la libertad de los compañeros presos. Víctor Choque fue el primer trabajador asesinado en una manifestación popular desde 1983, pero no sería el último.

Hubo enormes jornadas de lucha, paros y movilizaciones de trabajadores en pedido de justicia por el compañero Choque. Esa presión, que si bien nunca es reflejo para el poder judicial que apaña a los de arriba, logró que Polo fuera condenado a 9 años de prisión, y se dictaron condenas menores para el sargento Primero Rafael López y el cabo Primero Carlos Flores. Estabillo nunca fue condenado por ordenar aquella represión.

Dos años después, el 12 de abril de 1997 la democracia redoblaba las apuestas: los despidos, el hambre, la miseria y la represión seguirían estando presentes, aunque se cambiaran botas y Falcon verdes por zapatos de marca y Ferraris rojas. La lucha de los docentes, que hoy sigue e intentan deslegitimarla, volvía a tomar las calles. Era la Semana Santa de 1997, la gendarmería había reprimido y desalojado a docentes que se manifestaban contra el recorte salarial sobre la Ruta 22 en Neuquén. Esto desencadenó una pueblada dado que los “fogoneros” de Cutral-Có también estaban cortando la ruta exigiendo “trabajo para todos” (como respuesta a las consecuencias que dejó la privatización de YPF en localidades petroleras como Cutral-Có y Plaza Huincul) y sumando un gran apoyo a los docentes. Volvió la represión, que dejó trece heridos y una trabajadora asesinada: Teresa Rodríguez. Uno de los policías que disparaba contra los manifestantes era José Darío Poblete quién el 4 de abril de 2007, durante una huelga docente, tiraría un cartucho de gas lacrimógeno a corta distancia que impactaría en la nuca de Carlos Fuentealba.

Otra vez, la justicia para unos pocos, dejó impune el asesinato de Teresa Rodríguez. Por corto tiempo estuvo detenido el policía Hugo Alberto Rudolf. Una segunda causa involucró a nueve policías, en la que se llegó al juicio oral. Allí fueron condenados Santiago Ceferino Antigual, Leonardo Magallanes, Daniel Humberto Vece y Daniel Videla a penas menores de dos años y medio, y sin aplicación efectiva.

Un abril más que llega donde seguimos recordando a Teresa Rodríguez y Víctor Choque. Quienes por no aceptar lo impuesto, por luchar codo a codo junto a sus compañerxs unidxs bajo la bandera de un pueblo trabajador que no se deja pisar.

¡Teresa y Víctor, presentes!

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