El 5 de abril de 2014, Diego Sebastián Ortiz fue fusilado por el oficial de la Policía Federal Víctor Franchini, en el barrio de Villa Luján de Quilmes. A cuatro años seguimos gritando: ¡a Diego lo mató la policía!

Diego tenía 18 años y vivía con su mamá María en Quilmes. Él soñaba con un futuro mejor, pero le fue cruelmente arrebatado por las balas del estado represivo. Es el mismo estado que le da impunidad a las fuerzas policiales para matar de forma indiscriminada, y a la vez, los protege por medio de todas sus instituciones que avalan y permiten la criminalización a la gente que menos tiene; a lxs invisibles, lxs hijxs del pueblo.

Ya sabemos que la carátula “homicidio”, cuando se trata de la muerte de un pibe de calles sin asfalto, no le importa al poder judicial. El asesino Franchini sigue libre, sin haber pasado un solo día en la cárcel, luego de que la causa haya sido archivada en 2016.

Nosotrxs, junto a María, a su familia y amigxs, no nos olvidamos y no nos vamos a cansar de denunciar el crimen cometido contra Diego y contra miles de chicxs. Por eso, para que el dolor se transforme en lucha decimos:

¡Diego Ortiz, presente!
¡Basta de gatillo fácil
Frente a la represión: ¡Organización y lucha!

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