La madrugada del 3 de marzo de 2013, David “Chapa” Vivas (21) y Javier “Chizo” Alarcón (15) fueron fusilados por el Subcomisario de la 1ra. de Quilmes Alfredo Veyzandaz cuando volvían de una fiesta. Como resultado de la denuncia, la organización y la lucha en las calles, hoy, el asesino de uniforme cumple una condena de 21 años en prisión dictada el 28 de febrero de 2016.

Chapa y Chizo, como le decían sus familiares y amigxs, eran dos pibes del barrio quilmeño de Villa Luján. Allí, como en otras tantas barriadas populares del conurbano bonaerense, el estado se hace presente a través de su brazo armado para garantizar el gatillo fácil, el hostigamiento y la tortura.

Pero la fuerza y aplomo de sus madres, Gladys y Betty, a través de la lucha, no dejaron que sus nombres y sus caras se olviden. Las paredes del barrio tienen dibujado sus rostros. El Chapa sigue faltando entre sus 7 hermanxs y a Chizo lo siguen esperando sus 9 hermanxs.

Hoy se cumplen 5 años de sus asesinatos, pero siguen presentes en el corazón y en la calle.
Más que nunca seguiremos gritando: DAVID Y JAVIER: ¡PRESENTES!
¡Basta de gatillo fácil!
¡Inseguridad es la policía en las calles!

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