En una entrevista radial, Sergio Berni, secretario de Seguridad entre marzo de 2012 y diciembre de 2015, argumentó que tenía “fuerza moral” para defender la conducta del policía bonaerense Luis Chocobar, que fusiló por la espalda a una persona de 18 años que huía sin atacarlo, porque fue “el primer secretario de Seguridad de la historia que no tuvo un sólo caso de gatillo fácil”. Durante la gestión del coronel Berni al frente de la Secretaría de Seguridad de la Nación los integrantes del aparato represivo estatal mataron 1.096 personas. Esta cifra incluye todas las modalidades, mayoritariamente fusilamientos por gatillo fácil y muertes en lugares de detención, además de otras como desapariciones, asesinatos en represión a manifestaciones, femicidios de uniforme, y abarca todas las fuerzas. Si desglosamos sólo los hechos protagonizados por miembros de las fuerzas federales (PFA, GNA, PNA, PSA, SPF y agencias de seguridad privada supervisadas por Nación) el total bajo la gestión Berni es de 329 personas. De ese número, 146 casos corresponden a la modalidad conocida popularmente como “gatillo fácil”, es decir, el fusilamiento de personas que no representaban peligro alguno para el victimario al momento de ser ejecutadas.

Es necesario aclarar también que cuidadosamente excluimos los casos anteriores a la fecha de su nombramiento (8/3/2012) y posteriores al fin del gobierno kirchnerista (10/12/2015). Como lo desarrollamos en nuestro Archivo de Casos -ver en www.correpi.org-, estos guarismos superan ampliamente el resultado letal de todos los gobiernos anteriores desde 1983. Por ende lo correcto es afirmar –como lo hizo CORREPI sistemáticamente durante todo el período de gobierno kirchnerista- que, desde diciembre de 1983, hasta diciembre de 2015, ningún secretario de Seguridad de la Nación tuvo tantos casos de asesinatos cometidos por las fuerzas de seguridad en general, o específicamente las federales, como el coronel Sergio Berni.

Dicho esto, es imprescindible ratificar que el 10 de diciembre de 2015 comenzó una etapa infinitamente más grave, pues en apenas los primeros 721 días de gobierno registramos un total de 725 muertes en iguales circunstancias. En dos años escasos, el macrismo, con las fuerzas federales bajo la conducción de Patricia Bullrich, superó ampliamente a su antecesor Berni, que ha quedado relegado al segundo lugar en el podio de los más represores. Entonces, ni venimos del paraíso, ni Berni tiene “fuerza moral” alguna para opinar sobre el gatillo fácil o la tortura, aunque bajo su gobierno nos mataran menos o no se decretara de facto, por boca presidencial, la pena de muerte.

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