Este año con las jornadas históricas del 13J y del 8A quedó claro para todo el país que las mujeres, las lesbianas, las travestis y lxs trans somos capaces de hacer temblar las calles luchando por nuestros derechos hasta conseguirlos.

En la Argentina de Macri donde las políticas de ajuste vacían los bolsillos de lxs laburantes y donde la represión está a la orden del día; las mujeres y las disidencias sexuales y de género somos las más afectadas.

Según datos de la EPH analizados por Economía Feminista, las políticas laborales que sostiene este gobierno generan que el 36,4% estamos precarizadas y 10,6% desocupadas. Además, la brecha salarial entre lo que perciben los varones respecto a las mujeres aumentó al 25,4% en el empleo formal y 34% para el trabajo no registrado. Esto demuestra cómo quienes la pasamos peor en este contexto de crisis somos nosotras.

A esto debe sumarse que las tareas del hogar recaen socialmente en las mujeres, siendo el trabajo doméstico no remunerado la otra cara de la explotación. Ni hablar de las compañeras travestis y trans, que por la ausencia de políticas laborales para este colectivo están predestinadas a la prostitución o al trabajo sexual como única alternativa de supervivencia, que sumada a otros mecanismos de exclusión y violencia las lleva a tener una expectativa de vida de 35 años, mientras que el estado sigue sin reglamentar e implementar la ley de cupo laboral travesti trans.

Mientras tanto, el Estado discute cómo va a repartirse el presupuesto nacional de acuerdo a sus intereses y los del FMI, sacándole financiamiento a la salud, educación, cultura, y a todo tipo de políticas públicas para erradicar las violencias hacías las mujeres y disidencias, con el fin fortalecer al aparato represivo y aumentar las ganancias empresariales.

Pero, ¿cuál es el discurso del gobierno con respecto a nosotras? Mostrarnos el manual de la buena esposa poniendo a las parejas de presidentes y empresarios en el Woman20 como modelo de mujer bella y blanca a seguir. Pero ellas no nos representan. Luchamos por la autonomía de nuestros cuerpos y nuestro deseo desde un profundo sentido clasista, y eso implica extender la sororidad con las mujeres esclavizadas en los talleres clandestinos contra la explotadora de Juliana Awada. También nos quieren mostrar como un triunfo de la inclusión social la incorporación de la primera policía travesti en la bonaerense, dándole cínicamente funciones de reprimir a las mujeres trans y travestis de las zonas que ellos mismos liberan.

Sin embargo, los datos de la realidad muestran otra cosa. Nuestro Archivo de Casos de Personas Asesinadas por el Aparato Represivo del Estado, da cuenta de que una de cada cinco mujeres víctima de un femicidio es, a la vez, víctima del aparato represivo estatal. Es decir, el 20% de los femicidios son cometidos por miembros de las fuerzas de seguridad. A su vez, el 60% de las mujeres asesinadas por el aparato represivo estatal, (excluyendo las muertes en lugares de detención, que responden a otra lógica represiva) fueron víctimas de femicidios o femicidios relacionados. Los femicidios son la primera causa de muerte de mujeres asesinadas en manos del aparato represivo estatal. Muy por encima del gatillo fácil, la tortura en cárceles y comisarías, las desapariciones, los asesinatos en represión a la protesta y otras modalidades. La represión estatal y la violencia patriarcal se imbrican y actúan de conjunto como herramientas de control social, con el fin de garantizar la explotación y la opresión.

La impunidad con que se mueven las redes de trata solo es posible con la complicidad del Estado, el poder judicial y la participación de la policía, que permiten que desaparezcan jóvenes cada vez con más frecuencia, cooptadas con fines de explotación sexual o narcotráfico. A su vez la represión policial y la criminalización sobre las travestis y lxs trans sigue a la orden del día alentando los terribles índices de violencia que sufre un colectivo que en lo que va del año registra un total de 61 travesticidios y transfemicidios. Esta persecución no deja de descargarse tampoco sobre las lesbianas: los casos de Mariana Gómez (procesada por defenderse de una detención arbitraria) y de Higui (llevada a juicio por defenderse de una violación correctiva) dan cuenta de esto.

Por eso no caemos en esas trampas publicitarias, como tampoco nos conmueven las que hablan en el Congreso a favor del aborto luego de votar la reforma previsional en diciembre pasado. Sabemos que el derecho a decidir lo vamos a conquistar en las calles poniendo nuestros cuerpos, fortaleciéndonos en la práctica colectiva y unitaria contra todos los detentadores del poder. Ni el ajuste ni la represión va a frenar a esta marea verde y multicolor que llegó para quedarse.

Desde CORREPI tenemos el compromiso político de aportar al movimiento de mujeres y disidencias en todas las luchas que damos en las calles, así como en la participación en el histórico Encuentro Nacional de Mujeres. Somos parte de esa voz que se alza en cada rincón del país y por todo el mundo gritando.

-SIN YUTA NO HAY TRATA
-NI UNA MENOS! EL ESTADO ES RESPONSABLE
-Basta de travesticidios y transfemicidios
-¡ABORTO LEGAL SEGURO Y GRATUITO YA! SEPARACIÓN DE LA IGLESIA DEL ESTADO.

Ante la violencia y la represión: Unidad, organización y lucha!

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