Lectura: 4 min.

En octubre de 2017, Marian y Rocío, su esposa, estaban fumándose un pucho en el hall techado de la estación de Constitución, y se despidieron con un beso antes de ir a laburar. Este beso fue el desencadenante de la detención arbitraria que sufrió Marian, procesada por “resistencia a la autoridad y lesiones graves” cuando intentó defenderse de sus represores.

El pasado viernes 28 de junio, día internacional del orgullo LGTBIQAP+, en conmemoración justamente a la gran represión sufrida por dicho colectivo en  la discoteca Stonewall In de Nueva York en 1969, se dio a conocer el fallo lesbodiante de la jueza Yungano, quien la sentenció a 1 año de prisión en suspenso y a pagar los costos del juicio.

Lamentablemente, no nos sorprende hablar de detenciones arbitrarias, cuando todos los días detienen a pibxs pobres y laburantes en los barrios. Tampoco nos sorprende porque desde que asumió el gobierno de la alianza Cambiemos, se profundizaron las políticas represivas, destinadas a disciplinar a la clase trabajadora, a lxs luchadorxs populares, a las mujeres, a lxs migrantes y a todo el colectivo LGBTIQAP+. Una clara muestra de esto es la Doctrina Chocobar impulsada por la ministra Patricia Bullrich, que no es más que la aprobación del fusilamiento por la espalda, con el aplauso público a los asesinos por parte de funcionarios de primera línea. No nos sorprende, porque en este país con este gobierno, esa profundización represiva, nos mata una persona cada 21 hs mediante el gatillo fácil o las torturas en lugares de detención.

Esta avanzada represiva también se hace carne en el colectivo disidente. Uno de los colectivos históricamente más reprimidos y perseguidos, también es afectado por el disciplinamiento a través de herramientas como la continuidad de los códigos contravencionales, o el protocolo de Bullrich para reprimir personas del colectivo LGBT.

Sabemos que además de su brazo armado, el aparato represivo del estado precisa de su brazo legal. Por eso tampoco nos sorprende que estemos hablando, dentro de este sistema, de un componente judicial burgués y patriarcal, que por un lado absuelve violadores, responsables de femicidios, travesticidios y transfemicidios, que absuelve a la yuta asesina, pero que incumple con la ley de identidad de género, o criminaliza a las disidencias, como sucede con el caso de Higui, de Joe o el de Marian, con el claro objetivo de amedrentarnos.

 No es casualidad que se la acuse a Marian de “resistencia a la autoridad” y “lesiones graves”, las causas más usadas para criminalizar al movimiento popular.

Ponemos énfasis en este fallo vergonzoso, porque reviste un precedente en la avanzada contra nuestros derechos: el beso de Marian y Rocío fue lo que motivó la detención arbitraria, la represión que sufrieron en Constitución, y la que ejercieron cuando la llevaron detenida. Ese beso torta es el que motiva la persecución del estado represor y patriarcal.

Esa detención arbitraria se dio en 2017, un año donde al menos 40 lesbianas fueron detenidas arbitrariamente, el año en que el gobierno inauguró su modalidad de razzias post manifestaciones nada menos que el 8M recurriendo a una caza de brujas donde a las compañeras que levantaba la yuta lo hacía al grito de “loca”, “puta”, “tortillera”, “negra”, “pibe”.

El proceso judicial, se dio al compás de la aparición en la escena pública de los sectores antiderechos, católicos y evangélicos organizados como reacción al indiscutido avance del movimiento de mujeres y disidencias. Estos sectores, los más rancios de nuestra sociedad, tienen su expresión clara en uno de los lugares centrales de decisión del estado: el poder legislativo. Esto se expresó el 8 de agosto del 2018 a través de los “senadores de la percha”. En el poder judicial también se expresa a partir de fallos como este.

CORREPI repudia el vergonzoso fallo de la jueza lesbodiante Yungano, a su fiscal cómplice y a este gobierno que quiere imponernos a punta de pistola la heteronorma. Veintisiete años de construcción junto a familiares de víctimas de la represión nos enseñaron que la única forma de hacer frente a la represión es organizadxs y ocupando la calle.

Hoy viernes 5 de julio a partir de las 12 hs en Paraguay 1536, se presentan los fundamentos de esta vergonzosa sentencia. CORREPI va a estar presente para exigir la absolución de Marian. Más tarde, nos concentramos a las 17 hs en Congreso para gritar:

¡Basta de reprimirnos, abajo el fallo lesbodiante de Yungano, absolución para Marian!

¡Basta de represión!

¡Al calabozo y al closet no volvemos nunca más!

Comments

comments