A 51 años del Cordobazo

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El 29 de mayo de 1969, hace exactamente 51 años, se gestaba el Cordobazo, una insurrección popular que dejó tambaleante al gobierno del dictador Onganía. Ese mismo año también hubo levantamientos populares en los llamados Rosariazos y Tucumanazo, y protestas en Corrientes, Mendoza y otros lugares del país.

El gobierno de Onganía, que había comenzado en junio de 1966, y que se definía como la “Revolución Argentina”, se apoyaba en el liberalismo económico, en apoyo de la CGT de Vandor, y en la represión para llevar a cabo una política económica que terminaría siendo de un ajuste brutal contra el pueblo trabajador, devaluando la moneda y con congelamientos de salarios. Quien llevaría a cabo este plan económico sería Adalbert Krieger Vasena (descendiente de los dueños de los talleres metalúrgicos Vasena, donde acribillaron a obrerxs y anarquistas en la semana trágica de 1919).

Los asesinatos a manos de las fuerzas en las represiones a estudiantes en las huelgas de Corrientes y de Rosario, que antecedieron aquel 29 de mayo, donde fueron muertos Juan José Cabral, Adolfo Bello y Luis Blanco, terminarían de sellar el pacto entre estudiantes y obrerxs, que serían protagonistas en el levantamiento del Cordobazo.

Luego de la eliminación del sábado inglés, la gota que rebalsó el vaso de lxs obrerxs, y con Agustín Tosco a la cabeza, referente de la CGT de los Argentinos, se llegaría al acuerdo de que en Córdoba las jornadas de lucha serían de paro y movilización el día 29 y paro el 30, a diferencia del resto del país donde se había programado solamente paro para el día 30 de mayo.

Las calles de Córdoba ardían al grito de “¡Paso, paso, paso / Se viene el cordobazo!”. Fue así como ese 29 miles de obrerxs marcharon hacia el centro en columnas de Luz y Fuerza, Smata, UOM, UTA, y salían de las fábricas de ILSA, PERDRIEL, FIAT, IKA. Lxs estudiantes se organizaban en los barrios Alberdi y Clínicas. Todxs tenían como intención terminar en un acto en la sede de la CGT, en el centro de la ciudad. Pero las fuerzas represivas tenían la orden de cortar todos los accesos reprimiendo brutalmente.

El asesinato a Máximo Mena, en la calle Boulevard San Juan, a manos de las fuerzas represivas, no aminoró la jornada de lucha. Todo lo contrario, obrerxs y estudiantes se organizaron para enfrentar la represión. Máximo Mena sería el primer asesinado, pero no lx únicx, por las fuerzas que trataban de dispersar a lxs manifestantes metiendo balas de plomo a quien se cruzara. Con las calles en llamas y lucha, organizada se vivió una jornada que quedó grabada a fuego en la memoria de quienes luchan. Quedarán para siempre los registros de hombres y mujeres encabezando las manifestaciones. Las fotos de los policías corriendo por los alrededores del centro, por la avenida Colón, y hasta por la callecitas que rodean al Hospital de Clínicas, siguen girando hasta el día de hoy. Esxs luchadorxs serían el ejemplo para lxs que vendrían después, masacradxs, asesinadxs y desaparecidxs en la última dictadura militar; y siguen siendo el ejemplo hoy, de quienes intentamos darlo vuelta todo, hasta los Citroen.

Las vecinas de barrio Alberdi y Clínicas, mujeres muchas veces olvidadas en las miles de jornadas de lucha, fueron quienes atendieron a lxs heridxs y quienes cuidaron las barricadas para que no pase la policía. Se habían fabricado gomeras y abrojos para resistir la represión, además de bombas incendiarias (molotov) y bolitas de rulemanes para impedir la represión de la caballería. Volaron piedras y otros objetos desde las barricadas y las ventanas y balcones. En cuestión de algunas horas, la policía retrocedió.

Fue entonces cuando se dispuso la intervención del Ejército, con varios cuerpos y armamentos de guerra. Se declaró el toque de queda y se dio vía libre para fusilamientos ante la resistencia. También se establecieron Cortes Militares para juzgar a lxs manifestantes detenidxs. Si bien no hay un número oficial, se cree que pudo haber entre 15 y 30 muertxs, y cientos de detenciones y condenas, entre las cuales estaban la de Agustín Tosco, a ocho años de cárcel militar y la de Atilio López, a cuatro, concluyendo así el levantamiento el 31 de mayo.

EL EJEMPLO DEL CORDOBAZO EN LAS LUCHAS ACTUALES.

Nos oponemos a pensar el Cordobazo, los Rosariazos y el Tucumanazo como jornadas de un pasado lejano. Estas jornadas nos sirven de empuje y ejemplo en las luchas de hoy y las que se vienen, para pensar la unidad y organización como método principal en las luchas antirrepresivas, anticapitalistas y antipatriarcales.

En los tiempos actuales, frente a las políticas de saqueo, extractivismo y de ajustes constantes al pueblo trabajador, de precariedad y vulneración de derechos en los barrios, de violencia machista, misógina y patriarcal, es esencial pegar con un solo puño, entendiendo que la salida es colectiva y se encuentra en el pueblo.

En tiempos en que lxs niñxs wichis mueren de hambre, cuando fumigan en la cara de lxs pibxs, cuando la represión no tiene fin ni en los barrios ni en las comunidades originarias, cuando se judicializa a lxs estudiantes, cuando se encierra a quienes luchan, cuando matan a una piba todos los días por violencia machista, cuando las prisiones domiciliarias son exclusividad de genocidas, de pandemia y saturación represiva en los barrios, cuando las balas represivas matan a unx pibx cada 19 horas, cuando ajustan a jubiladxs, es urgente seguir luchando. Porque los recursos tienen que ser para el pueblo y no para el FMI y los grandes empresarios.

Con la memoria como herramienta, con la certeza de que a las fuerzas represivas no la componen ni obrerxs ni trabajadorxs, sino que son quienes mataron a Máximo Mena en el Cordobazo y son los que matan a unx pibx todos los días en nuestro país, debemos continuar, con el ejemplo de Agustín Tosco y de todxs lxs vecinxs, obrerxs y estudiantes que el 29 de mayo de 1969 hicieron tambalear una dictadura. Por eso decimos que, a los ajustes y la represión, los enfrentamos con UNIDAD, ORGANIZACIÓN Y LUCHA.

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