VIVXS Y ANTIYUTAS NOS QUEREMOS

En este nuevo 8M, donde las mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries nos hacemos carne de nuestra historia y nos levantamos en todo el mundo, sobran las razones para seguir estando en las calles contra la desigualdad de este sistema que oprime, explota y mata. Un 8 de marzo de 1857 las obreras textiles de Nueva York salieron a luchar contra la doble opresión y los salarios doblemente bajos que percibían en comparación con el de los obreros, y fueron brutalmente reprimidas dejando el saldo de 120 mujeres asesinadas por la policía.
Partiendo de la base que el patriarcado atraviesa a todas las estructuras sociales, sabemos que las fuerzas de seguridad no son la excepción.
Desde CORREPI señalamos que la policía, al formar parte del aparato represivo del estado, es una columna vital del sistema patriarcal y
capitalista
.

No basta solo con hacer memoria sobre los sucesos que le dieron surgimiento a esta fecha, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Se
hace urgente y necesario apuntar qué rol cumplen las fuerzas represivas para sostener y garantizar la desigualdad de género. La
impunidad con las que se mueven las redes de trata tiene su origen en el accionar estatal, con el poder judicial y la policía actuando como cómplices y garantes del proxenetismo. La persecución y hostigamiento por parte de la policía hacia las personas que ejercen la prostitución es moneda corriente.
La criminalización hacia las mujeres asesinadas es posible gracias a la construcción de un sentido común reaccionario y carente de empatía, garantizado por el estado a través de todas sus instituciones, siendo la policía una pieza fundamental para el encubrimiento de machistas violentos ante la multiplicidad de denuncias que realizan muchas mujeres y
disidencias previamente a ser ejecutadas.
La represión sobre las mujeres y disidencias de género y sexuales es ejecutada también por la policía y amparada bajo la política del Ministerio
de Seguridad, como es el “Protocolo general de actuación de registros personales y detención para personas pertenecientes al colectivo LGBT” instaurado por Patricia Bullrich.
Por eso, este 7 de marzo salimos a la calle el Día de la Visibilidad Lésbica, repudiando la criminalización de Higui, una torta de barrio procesada por defenderse de un intento de violación colectiva. Nosotrxs también nos defenderíamos como Higui, y por eso exigimos su absolución inmediata, de cara al juicio que se llevará a cabo los primeros días de julio.

FUERZAS DE SEGURIDAD, BRAZO ARMADO DEL PATRIARCADO

Sabemos que el patriarcado mata. La mayoría de los femicidios y transvesticidios son ejecutados por civiles, siendo la máxima expresión de la violencia machista sobre nuestros cuerpos. Como organización antirrepresiva, es nuestra tarea aportar datos precisos en esta gran problemática.
Dentro de los asesinatos a mujeres, trans y travestis llevados adelante por miembros de las fuerzas de seguridad, el 58,6% son femicidios/-transvesticidios.

Es decir, la mayoría de los asesinatos cometidos por el aparato represivo estatal hacia mujeres y disidencias responden directamente
a la opresión de género
. Esto nos lleva a tomar registro que una de cada cinco víctimas de un femicidio es a la vez víctima del brazo armado del estado. El 20% de los femicidas son miembros de las fuerzas represivas. Y en lo que va del 2019, este porcentaje creció casi al 30%, ya que de los primeros 15 femicidios de enero, cuatro fueron cometidos por integrantes de las fuerzas represivas.

Asimismo, casi la totalidad de los casos de muertes en contexto intrafuerza o intrafamiliar son a la vez femicidios de uniforme. También registramos 38 femicidios relacionados. Estos son aquellos casos que, además o en lugar de la mujer, el violento mata a otros familiares, nuevas parejas o a quienes intentan defender a la víctima original. Casi un tercio de los femicidios relacionados tienen a niñxs como víctimas. Además, existen algunos casos en los últimos dos años donde la mujer perteneciente a una fuerza de seguridad mata a su pareja, sea varón o mujer, o a sus familiares, incluyendo sus hijxs. Esto nos demuestra que la función represora que adoptan las mujeres policías la trasladan al resto de su vida, al igual que los
varones, sin importar que sufran la desigualdad de género.

Por último, no podemos dejar de nombrar a Elsa y Janet, muertas en la Cárcel de Bower en la Ciudad de Córdoba debido a las pésimas condiciones de detención, sumado a la represión sufrida por reclamar un mejoramiento
concreto. La segunda causa de muerte en manos de las fuerzas represivas, después del gatillo fácil, son las muertes en espacios de detención. Así es como a estas dos mujeres el Servicio Penitenciario les quitó la vida. A Elsa
por la falta de atención médica y a Janet, que no se encontraba presa por una condena firme, si no por una prisión preventiva.

LAS POLICIAS NO SON BIENVENIDAS EN EL MOVIMIENTO DE MUJERES Y DISIDENCIAS

Las integrantes de la fuerza policial entregaron un documento al Ministerio de Seguridad de la Nación, donde exigen no ser enviadas a
“marchas de mujeres”. En ese contradictorio texto, mencionan que: “No es un delito manifestar por la seguridad y la erradicación de la violencia contra nosotras” y agregan, “estamos para levantar el cartel Ni Una Menos, jamás reprimiendo”. A la vez en ese mismo texto anuncian la conformación de una red para denunciar y frenar los abusos y violaciones dentro de la institución estatal.
Mencionan que no quieren reprimir marchas de mujeres, cuando sabemos que no dudan en reprimir a trabajadores, sean varones, mujeres, o disidencias.
Si efectivamente tuvieran la capacidad de decisión sobre la abstención a realizar sus tareas, lo hubieran hecho en múltiples ocasiones. Que haya mujeres en la cúpula de la Policía Bonaerense no es una expresión de la despatriarcalización de esa fuerza ni garantía de nada.
El ejemplo que el gobierno quiere dar de la mujer policía que cumple con sus funciones es aquella que es premiada por matar por la espalda, como la oficial subinspector Laura Lorena Lencina, condecorada por María Eugenia Vidal a fines del año pasado.
En ese sentido, es importantísimo dar claridad sobre cuál es la función que han asumido dentro del aparato estatal las mujeres que deciden incorporarse a las fuerzas de seguridad: reprimir al pueblo trabajador. Y esto sucede porque la represión estatal y la violencia patriarcal actúan de conjunto como herramientas de control social con el fin de garantizar la
explotación y la opresión. No debemos caer en confusiones, estas mujeres al elegir ingresar a las fuerzas de seguridad, se colocan ellas mismas del lado de los explotadores y opresores y no pertenecen a la clase trabajadora.

Contra la represión, seguimos gritando ¡organización y lucha!

Convocamos a todxs a nuestro Acto de presentación del Informe Anual de Situación Represiva, el próximo 15 de marzo a las 18hs en Plaza
de Mayo
.

//SIN YUTA NO HAY TRATA

//¡NI UNA MENOS! EL ESTADO ES RESPONSABLE!


//BASTA DE FEMICIDIOS, TRAVESTICIDIOS Y TRANSFEMICIDIOS


//ABSOLUCION PARA HIGUI


//¡ABORTO LEGAL SEGURO Y GRATUITO YA!


//SEPARACIÓN DE LA IGLESIA DEL ESTADO



#15M | 18HS | Plaza de Mayo

Informe de la Situación
Represiva Nacional

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