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En Mendoza, el pasado 03 de marzo, el Senado aprobó un proyecto que amplía el uso de armas de fuego por parte de la policía provincial al modificar la Ley de Policía 6722. La maniobra legislativa extiende los casos en los que la policía puede disparar bajo la figura de “peligro inminente” y al mismo tiempo, modifica a favor del brazo represor estatal los procedimientos de investigación interna de la Inspección General de Seguridad (IGS). La medida está en sintonía con la llamada “Doctrina Chocobar”, instalada a nivel nacional mediante una resolución de la Policía Federal firmada por la exministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que amplió los márgenes para el uso de fuerza letal por parte de las fuerzas de seguridad.

En concreto, se trata de darle al represor una herramienta legal para legitimar y garantizar el gatillo fácil o la represión en movilizaciones sociales. El proyecto evita sanciones administrativas “anticipadas” para aquellos policías que actúen “conforme a este protocolo”. En simples palabras: hasta tanto no exista una condena judicial firme, quien haga uso del protocolo con el arma de fuego no podrá ser suspendido preventivamente ni sufrir reducción salarial. Esto debilita los mecanismos de control institucional sobre la fuerza policial.

La política represiva del gobernador Alfredo Cornejo logró ingresar este proyecto, impulsado por el oficialismo, que en los hechos es un “copiar y pegar” de un reglamento interno elaborado a nivel nacional en el 2024. De esta manera, se consolida un modelo de seguridad basado en la ampliación del poder policial y la reducción de los controles.

El nuevo artículo 7 bis establece sin metáforas al gatillo fácil como política de estado, al instalar la figura de “peligro inminente”. Según el texto, se considerará como tal cuando exista amenaza de muerte o de lesiones graves para el agente o para terceras personas; cuando el presunto agresor posea un arma letal, incluso si después se comprobara que se trataba de una réplica; cuando porte un arma blanca o cualquier objeto cortante o punzante y exista resistencia; o cuando el efectivo presuma “verosímilmente” que la persona posee un arma y realice movimientos que indiquen la inminente utilización de la misma. Entre las situaciones previstas también aparece la posibilidad de disparar para “evitar la fuga del delincuente”, lo que en la práctica habilita disparos por la espalda.

Desde CORREPI hace 36 años venimos denunciando que el gatillo fácil es una política de estado. En Mendoza, con esta reforma a la ley 6722, ya no se trata solo de una denuncia política, queda escrito en la propia ley. La ampliación de las facultades para disparar y la reducción de los controles internos crean las condiciones legales para legitimar el uso letal de la fuerza y facilitar la represión en las calles.

Este avance no puede leerse por fuera del contexto político y social de la provincia. Mendoza ha protagonizado en los últimos años fuertes luchas sociales vinculadas a la defensa del agua y del territorio frente al avance de proyectos extractivistas. Las movilizaciones masivas que defendieron la ley 7722, que protege el agua frente a la megaminería contaminante, demostraron que existe una sociedad movilizada que resiste ese modelo. En ese escenario, reforzar el poder represivo del estado es la herramienta necesaria para disciplinar la protesta social y garantizar condiciones para ese modelo económico.

No hay dudas de que Cornejo impulsa una reforma acorde a la defensa de sus políticas extractivistas y al fortalecimiento del aparato represivo en el territorio. Convertir en ley la ampliación del uso de armas de fuego por parte de la policía no es una simple modificación administrativa. Es una señal política clara sobre el modelo de seguridad que se quiere imponer en Mendoza: más poder para las fuerzas policiales, menos controles y más riesgo de muerte para lxs pibxs en los barrios y para quienes se organizan y salen a las calles a defender sus derechos.

NO AL GATILLO FÁCIL EN MENDOZA.

NO A LA IMPUNIDAD POLICIAL

¡FRENTE A LA REPRESIÓN, UNIDAD, ORGANIZACIÓN Y LUCHA!

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