El 28 de diciembre de 2025, el policía de la Ciudad Santiago Emmanuel Barrientos mató a Víctor Javier Vargas (41) con un disparo en la nuca. Después de más de cuatro meses, el funcionario fue formalmente imputado y el 21 de mayo se le recibirá declaración indagatoria.
Víctor era un trabajador que vivía en un hotel en Salta y Constitución. El 28 de diciembre fue agredido por un “transa” que, según declararon los vecinos de la zona, goza de protección policial, quien lo golpeó en la cabeza con una botella y le causó una herida cortante. Víctor entró al hotel y volvió a salir con un cuchillo para defenderse. En ese momento, dos policías de la Ciudad, Santiago Emmanuel Barrientos y Carolina Vázquez, salían con una caja de pizza de un negocio de la cuadra. En palabras del fiscal Adrián Guillermo Péres, titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 46, “Barrientos empleó su arma reglamentaria para, sin ejercer la voz de alto, dispararle a Vargas tres veces y desde su espalda”. Uno de los disparos impactó en el hueso occipital de Víctor (la nuca) y salió por la frente. Murió tras tres días de agonía en el hospital Ramos Mejía.
Como suele suceder con los fusilamientos de gatillo fácil, a pesar de que los videos de las cámaras de seguridad mostraron desde el primer momento la mecánica del asesinato, el policía ni siquiera fue indagado y mucho menos detenido. Fueron necesarios más de cuatro meses para que finalmente la fiscalía pidiera y el juzgado ordenara la citación a indagatoria, que se realizará el 21 de mayo, mismo día que también se indagará al primer agresor, Franco Ariel Olave Cornejo, por las lesiones.Mientras tanto, se desprendieron otras dos causas. Una, radicada ante la justicia nacional, por falso testimonio, incumplimiento de los deberes de funcionario público, alteración de objetos destinados a servir de prueba y encubrimiento contra la oficial Vázquez -que mintió descaradamente- y los demás policías de la Ciudad que intervinieron inicialmente. La segunda, remitida a la justicia federal, por comercialización de estupefacientes, en su modalidad agravada, contra Olave Cornejo y los policías que lo amparan según los testimonios recibidos.
Celebramos naturalmente este avance, pero debemos alertar contra la tendencia judicial a minimizar el gatillo fácil. A pesar de que el propio fiscal describe el momento del fusilamiento diciendo que el policía desenfundó el arma y “…sin registrarse que Vargas siquiera mire al agente, Barrientos la acciona en tres ocasiones, disparándole por la espalda y en dirección hacia su torso superior, impactándolo en su cabeza”, sostiene que actuó “en exceso del legítimo cumplimiento del deber”, lo que conduce a una pena infinitamente menor y excarcelable.
Desde la querella encarada por la familia de Víctor con patrocinio de CORREPI hemos planteado y seguiremos afirmando que fue un fusilamiento, y que corresponde acusar por el delito de homicidio agravado por ser el autor miembro de una fuerza de seguridad (art. 80 inc. 9 del Código Penal), penado con prisión perpetua.
JUSTICIA POR VÍCTOR
PERPETUA AL POLICÍA SANTIAGO BARRIENTOS








