Hoy hacemos propia la lucha de las compañeras que organizaron sus fuerzas para llevar adelante esta lucha que es de todas, por un derecho que se nos ha negado históricamente a las mujeres. Un derecho que nos fue negado en democracia por todos los gobiernos, y que se nos sigue negando hasta el día de hoy: el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.

El artículo 86 del Código Penal indica que el aborto no es punible en Argentina, sólo si tu embarazo es producto de una violación o hace peligrar tu vida o salud. A partir del protocolo ILE (Interrupción Legal del Embarazo) aprobado en 2015, con completar una declaración jurada de forma privada en el hospital adonde te acerques debería bastar. Pero como siempre, sabemos que no es así. El Estado se encarga de disciplinar a quienes abortan, judicializando a las mujeres que se lo practican -como pasó con Belén en Tucumán- y persiguiendo a los y las profesionales de salud y socorristas que garantizan este derecho, para que se nieguen a realizar los abortos de manera segura y gratuita en los centros de salud y hospitales públicos.

 

Ayer en Jujuy, la policía impidió que se realizara una actividad en el marco del Día Internacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito en la puerta del Hospital Materno Infantil, que tenía por objeto visibilizar las muertes de mujeres por abortos clandestinos y la complicidad de los médicos que se niegan a realizarlos aun en situaciones contempladas por la ley. Durante el mediodía, se desató un operativo policial que retuvo a tres compañeras, amenazó con detenerlas, las obligó a suspender la actividad, retirarse del lugar y borrar las fotos que registraban los hechos.

Si no pueden abortar de manera segura y gratuita, las mujeres se ven obligadas a acercarse a otros lugares para hacerlo de manera clandestina, que en todos los casos significa exponer sus cuerpos a consecuencias quirúrgicas por procedimientos mal hechos o por infecciones que genera el no tener un ambiente adecuado, y pagarlo con sus vidas.

La principal causa de la mortalidad materna sigue siendo la clandestinidad del aborto, porque la mayoría son mujeres pobres que deciden interrumpir su embarazo, y son marginadas por el Estado que les niega sus derechos. Sabemos que las cifras no son exactas, pero sí sabemos que continúan en aumento, con ejemplos en nuestro país como el de Salta, que registra las tasas más altas de mortalidad materna. Con mayor dificultad podemos rastrear cifras de los abortos de varones trans, que son ocultos y silenciados en nuestra sociedad.

Estas cifras serían mucho más altas si no fuera por las redes de socorristas que ayudan a quienes necesitan interrumpir su embarazo y concientizan a la gente. Pero una vez más el aparato represivo nos muestra su función de perro guardián del Estado patriarcal, amedrentando y criminalizando a las compañeras de distintos espacios que realizan los famosos “mesazos” para difundir esta información, como en el conurbano bonaerense y en Córdoba.

Para nosotras, muy por encima de la legalidad, están nuestras vidas, están nuestros derechos, nuestros deseos y nuestros planes. Con la prohibición del aborto, buscan disciplinarnos para que desempeñemos el rol reproductivo que nos imponen el Estado y la Iglesia, para mantener la opresión machista y la producción capitalista.

Nos resistimos a que nos exploten, nos violen, nos desaparezcan y nos maten. Nos resistimos a que decidan qué hacer con nuestros cuerpos.

Por eso este 29 de septiembre nos unimos al grito global por el aborto legal, seguro y gratuito.

¡Sumate a marchar con CORREPI!

 

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