Marcelo “Peca” Rivero fue fusilado a pocas cuadras de su casa junto a Orlando Sequeiros, por personal de la comisaría de Rafael Castillo, el 18 de marzo de 1989.

Peca tenía 18 años. Vivía con sus padres y hermanos en Barrio Central, donde todos lo conocían y querían mucho. Era rockero y fanático de Los Redondos. Estaba muy contento porque había empezado a trabajar en una fábrica de lavarropas y de ese modo podría ayudar a su famIlia. Había decidido no estudiar, porque quería aliviar un poco a sus padres que trabajaban el día entero. Así que Peca se encargaba de llevar a sus hermanos a la escuela, cuidarlos, preparar su comida, mantener la casa en orden y hacer los mandados. Cuando Peca consiguió trabajo, su mamá, Estela, pudo renunciar y ocuparse de estas tareas.

Luego, Estela, tuvo que afrontarse a una tarea insospechada y dificilísima: la de luchar para que se haga justicia por su hijo asesinado con las balas del estado. Así, entendiendo que Peca fue víctima de la fuerza represiva del mismo estado que mata a cientas de personas cada año, Estela, guerrera y solidaria, integró junto a Olga Castro de Durán (mamá de Sergio Durán), María Armas (la abuela de Walter Bulacio) y Delia Garcilazo (mamá de Rodolfo “Fito” Ríos), el grupo de familiares que en los años 90 le dio forma y le puso garra y corazón a lo que hoy es CORREPI.

Aún después de cometido el delito más grave e irremediable como es el asesinato, conseguir que la justicia sentencie adecuadamente a la policía implica una batalla ardua. Justicia y fuerzas de seguridad son funcionales a la perpetuación del mismo estado desigual, que además de reprimir preventivamente a mansalva, pretende amordazar la protesta social con la criminaliziacion y la persecusión de lxs activistas. Pero, como sabe Estela, la lucha no es sólo por la sentencia sino por la conciencia. Aunque la causa de Peca no tuvo resolución jurídica ya que fue archivada a principios del 2000, seguimos transformando el dolor en lucha. Por él y todxs lxs pibxs nos organizamos para que el estado no nos avasalle, para frenar el gatillo fácil.

¡Ante la represión: lucha y organización!

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