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El 16 de junio de 1955 en la Plaza de Mayo, el antipueblo descargó sobre nuestra gente todo su -por entonces- inimaginable odio. Ya los conocemos. Tiraron a mansalva sobre nuestra gente. Más de 300 muertos y centenares de heridos dan testimonio de la masacre. Evitaron por décadas que se incorpore como el hecho más sanguinario de nuestra historia moderna hasta 1976.

El pueblo respondió luchando. Resistiendo.

Los ideólogos del plan fueron la derecha movilizada y unida por el desprecio a las clases populares que fueron conquistando derechos con la única herramienta que tenemos lxs trabajadorxs: la lucha. Derechos básicos como salarios más dignos, mejores condiciones de trabajo y el voto femenino.

Y como la historia siempre se repite, primero como tragedia y luego como miserable farsa, esa derecha sigue organizada atentando contra la democracia. Celebran cada vez que en Latinoamérica un nuevo golpe se propicia o se avanza contra esos derechos conquistados. Los vemos en las calles levantando las pancartas en contra de las vacunas, contra las medidas sanitarias, tirando bolsas mortuorias, algunas con nombres de dirigentes populares. En los últimos días fueron noticia porque de forma macartista salieron a victimizarse para atacar a un grupo de periodistas, lo que derivó en amenazas hacia ellxs por hacer un trabajo de investigación identificándolos, exponiendo a quiénes los financian y cómo operan políticamente, a partir de datos públicos. Aprovechamos a solidarizarnos con lxs compañerxs.

Resguardándose en la libertad de expresión, vemos esa derecha en las redes sociales y cuando se pasean en los pasillos de los medios de comunicación, a puro despotrique, en un discurso plagado de discriminación “contra el zurdaje y los planeros”, no muy distinto a las ideas que se vociferaban hace 66 años.

Que lo sepan los que hoy tienen la responsabilidad de gobernar: ni olvido ni perdón. Ninguna reconciliación con los que descargaron su odio de clase contra las cabecitas negras, contra los ravioles de fonda, contra lxs descamisadxs, contra lxs payucas, contra las siervas, contra todxs nuestrxs hermanxs.

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