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El 13 de junio de 2014, Andrés García Campoy (20) fue asesinado de un tiro por la nuca por los gendarmes Maximiliano Alfonso Cruz y Corazón de Jesús Velázquez en un control sobre la Ruta 7 en el kilómetro 1060, Luján de Cuyo, Mendoza.

Inmediatamente la versión oficial fue que Andrés se había suicidado. Una explicación que se cae por su popia incongruencia al momento que Andrés tenía un tiro por la nuca.

La causa llena de irregularidades quedó por ocho años estancada a cargo del juez federal Walter Bento quien “más que juez fue un abogado de los gendarmes”, así lo expresó Mónica, mamá de Andrés. El ex juez fue imputado en 2021 por liderar una asociación ilícita junto a abogados y policías, que cobraba coimas millonarias a cambio de beneficiar a personas detenidas por delitos de narcotráficos, entre otros y apartado de la causa.

Al momento la causa está a cargo del juez federal Pablo Quiroz, a quien se le presentó el pedido de exhumación para retirar el proyectil que aún sigue alojado en la nuca de Andrés.

A ocho años del asesinato de Andrés, seguimos exigiendo justicia y denunciamos la constante impunidad del aparato represivo estatal en connivencia con un sistema judicial que la garantiza y un estado que la avala a través de la inacción y el silencio.

Nos sumamos al expreso pedido de Mónica, “exhumar el cuerpo de Andrés y que se haga una nueva autopsia con un equipo especializado” y las “imputaciones a los asesinos”.

Abrazamos a Mónica y a la familia y exigimos.

¡Justicia por Andrés!

¡Juicio y castigo a los asesinos y responsables!

¡Basta de Gatillo Fácil!

El estado es responsable

Contra la represión, organización y lucha.

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