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Gonzalo era un pibe de barrio, humilde, trabajador, que tenía una gran pasión por el futbol. Además era padre de dos nenas, y estaba construyendo su casa junto a su compañera Verónica. La madrugada del 18 de Junio de 2017, más precisamente a las 4:30 AM, fue detenido por cometer “disturbios en la vía pública”.

Durante 14 horas permaneció Gonzalo detenido por una simple contravención. Alrededor de las 16 horas, su compañera se acercó a la comisaría a llevarle comida y no la dejaron entrar. Dos horas después, la llaman a Graciela (mamá de Gonzalo) de la comisaría , supuestamente para declarar. Al llegar, le informan que su hijo había aparecido muerto en su celda, y que se había “suicidado”, ahorcándose con su propia remera.

Si bien las pericias demostraron que la muerte de Gonzalo se produjo efectivamente por un “paro cardiorespiratorio por asfixia mecánica”, producto del ahorcamiento con la remera, sus familiares afirman que no tenía motivos para suicidarse, ni había manifestado estar deprimido. Por otra parte, unos meses después, recibimos la noticia del fallecimiento de otro joven del barrio de San José, Maximiliano Reynoso que había sido detenido por “averiguación de antecedentes”, y trasladado a la misma comisaría. Horas después de su detención, Maximiliano apareció muerto en su celda exactamente de la misma manera que Gonzalo. Otros vecinxs del barrio afirman que hubo, previo al fallecimiento de Maxi y Gonzalo, más pibes que aparecieron muertos en la misma comisaría, bajo las mismas circunstancias.

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El caso de Gonzalo es un claro ejemplo que sirve para reafirmar lo que venimos sosteniendo como organización desde nuestros inicios, y que se comprueba con los datos reunidos en nuestro Archivo de Casos de Personas asesinadas por el aparato represivo del estado: las detenciones arbitrarias son una de las principales causas de muerte de los jóvenes en los barrios populares, dado que son la puerta de entrada a las torturas y muertes en cárceles y lugares de detención.

Gonzalo fue detenido por una simple contravención, un delito menor, y no volvió nunca a su casa. Las contravenciones y las detenciones por averiguación de antecedentes ofrecen a los policías un amplio abanico de excusas para detener gente guiándose solamente por su “olfato”, un olfato que va claramente dirigido a reprimir a los pibes de las barriadas populares. La finalidad del estado al otorgarle a sus perros guardianes la facultad de detener personas de manera arbitraria, es imponer el miedo entre la población y amedrentar a quienes sufren la injusticia de un sistema de desigualdades más de cerca. Pero por más que continúen con estos métodos, no pueden detener al pueblo que se manifiesta en las calles en contra de la injusticia. Así lo hicieron con enorme valentía lxs familiares de Gonzalo que, al recibir la noticia, decidieron no quedarse inmovilizados por la angustia generada de haber perdido a un ser querido en manos del aparato represivo del estado, y salieron a manifestarse transformando el dolor en organización y lucha, denunciando públicamente a los policías de la Comisaría 3ra de Temperley.

También acompañaron y apoyaron las movilizaciones impulsadas por los familiares de Maximiliano, y alzaron su voz para pedir justicia, para que no haya más pibes que caigan víctimas de la represión estatal. Lamentablemente, la historia de Gonzalo (y también la de Maxi), es la misma que sufren miles de pibes jóvenes en los barrios populares, donde la única presencia que tiene el estado es la del despliegue de las fuerzas de su aparato represivo, buscando disciplinar a la población. Por eso, creemos fuertemente en la necesidad de mantener viva la memoria de nuestros seres queridos, que el estado a través de sus fuerzas represivas nos ha arrebatado, para transformar la angustia y el dolor en organización y lucha, y transformar este sistema de desigualdades e injusticia. Una vez más decimos:

GONZALO FERNÁNDEZ
¡PRESENTE!
AHORA Y SIEMPRE
CONTRA LA REPRESIÓN,
ORGANIZACIÓN, UNIDAD Y LUCHA

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