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En Brasil se empezó a escuchar un ruido, como un sonido que crecía y crecía, tanto que empezó a convertirse en grito y a molestar a los oídos de quienes buscan el silencio para gobernar. El ruido venía de Río de Janeiro, al parecer, de una favela, donde la vida es vulnerada a cada minuto. Ahí empezó a rugir con cada derecho pisoteado, con cada bala perdida, con cada pibx menos que muere en manos del estado. Ese grito empezó a tomar voz de mujer, negra, pobre, feminista. Con el nombre de Marielle, el grito contra la actuación policial en las favelas, la defensa de los derechos de las mujeres, y la alerta contra la intervención del ejército salía a las calles. El 14 de marzo pasado la asesinaron a sangre fría en el barrio de Lapa junto con su chofer. Y al contrario de lo que pretendían sus asesinos, la voz que levantaba se hizo cada vez más fuerte en contra de las violaciones a los derechos humanos.
El lunes nos enteramos que la bala que la mató era de procedencia policial, y no nos sorprendimos. El estado de excepción tanto en Brasil como en toda América Latina se muestra en cada una de las faltas de garantías de nuestros derechos.
Hace dos años sentíamos este dolor, pero con el corazón en Honduras. El 3 de marzo del 2016 Berta Cáceres fue sorprendida a balazos en su casa del barrio La Esperanza. Y no fue un crimen pasional como quiso difundir el estado asesino de Honduras. A Berta también la mataron por negra, por mujer, por pobre, por luchadora. Supo enfrentarse a las transnacionales para proteger al pueblo Lenca de la muerte que se avecinaba con la construcción represa hidroeléctrica en el Río Gualcarque. Como referente del COPINH encaró diversas luchas medioambientales y en defensa de los pueblos, y eso le costó la vida.
“¿Cuántos más tienen que morir para acabar con esta guerra?” decía Marielle hace tan solo una semana.
Lo mismo nos preguntamos nosotrxs, y no dejamos que el miedo que nos quieren imponer nos paralice. Transformamos el dolor en lucha. Al igual que ella y que Berta tenemos una certeza: vamos a vencer.

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