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A pocos años de finalizar la dictadura, el 8 de mayo de 1987, el asesinato de tres jóvenes a manos de la policía bonaerense puso en evidencia que el hostigamiento de las fuerzas represivas continuaba siendo una práctica sistemática en las barriadas populares. Agustín Olivera (26 años), Óscar Aredes (19) y Roberto Argañaraz (24) fueron fusilados en la puerta de un almacén del barrio de Ingeniero Budge, Lomas de Zamora, mientras tomaban una cerveza y descansaban después de la jornada laboral.

Como suele suceder, la policía intentó hacer pasar el fusilamiento como un enfrentamiento entre los jóvenes pero los vecinos, no sólo habían sido testigos de la masacre, sino que vivían esta violencia a diario. La bronca ante los asesinatos y el intento de impunidad animó a los vecinos a tomar las calles del barrio y realizar una movilización hasta la comisaría. Esta acción permitió denunciar este hecho, por primera vez, como un caso de gatillo fácil. Así lo denominó el abogado de la familia de las víctimas, León Zimerman (luego uno de los fundadores de CORREPI), parafraseando a Rodolfo Walsh en su denuncia de los asesinatos policiales como “gatillo alegre”.

Los policía Balmaceda, Miño y Romero fueron condenados a 11 años de prisión. Pero, como también suele suceder, lograron profugarse con la complicidad de la misma fuerza.

Once años después, en octubre de 1998, Balmaceda fue detenido. En septiembre de 2006, 19 años después, fue detenido Miño. Y Romero, fue detenido en noviembre de ese mismo año.

En conmemoración a las víctimas de la masacre, en 2012 se aprobó la ley que instituyó el 8 de mayo como “Día Nacional de la Lucha contra la Violencia Institucional en Argentina”, pero la falta de medidas concretas hizo que la letalidad de las fuerzas no se erradicara.

La llegada del gobierno de LLA nos coloca en un escenario mucho más adverso ya que una de las políticas principales es el control social a través de la represión. Así, el gatillo fácil y las muertes en cárceles y comisarías no han hecho más que crecer exponencialmente.

Hoy nuestra lucha es de resistencia con la perspectiva de que en un futuro logremos realmente avanzar en la lucha contra la violencia institucional y represión estatal.

Por Willy, el Negro, Oscar y todas las pibas y pibes asesinados con el gatillo fácil.

BASTA DE REPRESIÓN

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