Lectura: 3 min.

El miércoles 1º de diciembre se va a tratar en la cámara de diputados provincial el proyecto de ley presentado por el diputado del PRO Álvaro Martínez, para implementar el uso de estas picanas portátiles.
Decimos picana, sin eufemismos, porque no se puede llamar de otra manera un arma que produce una descarga eléctrica sobre el cuerpo de una persona. Es la definición misma de uno de los mecanismos de tortura más frecuentemente usados por la policía y otras fuerzas que aprendieron de ella. Tanto da el voltaje concreto, o si se trata de un “moderno” instrumento portátil importado o de la muy criolla picana de cables y batería, inventada en una comisaría bonaerense a principios del siglo pasado.
Aun cuando lo anterior ya debería bloquear cualquier intento de dotar al aparato represivo de un instrumento de torturas legal, debemos decir también que el argumento de que es un arma “no letal” y por tanto, menos nociva, ya está desmentido internacionalmente. No hace falta recordar las estadísticas de organismos oficiales de EEUU que sistematizaron más de 500 casos de muertes ocasionadas por las descargas eléctricas, o el caso de Javier Ordoñez en Colombia, que murió el 9 de septiembre de 2020 tras ser atacado con disparos de Taser, como quedó registrado en un video. Los estudios realizados en EEUU prueban el potencial de letalidad que poseen estas armas cuando son usadas sobre personas con algunos factores de riesgo como sucede con niñxs, personas embarazadas, con cardiopatías, con cuadros neurológicos o psiquiátricos, con intoxicación por drogas o alcohol o bajo tratamientos como la quimioterapia. No sólo es absurdo suponer que los policías van a examinar la historia clínica o los antecedentes médicos antes de electrocutar gente en estas situaciones. De hecho, se impulsa su uso justamente para muchos de estos casos, como ocurrió tras el hecho que tuvo como víctima, afortunadamente sobreviviente, al cantante Chano.
Como sostenemos siempre no hay armas no letales, y mucho menos si quien la empuña fue entrenado para ser un asesino. Existen muchos casos de supuestas armas no letales que han matado a personas. Carlos Fuentealba murió como consecuencia del disparo de un cartucho de gas lacrimógeno. El 19 y 20 de diciembre de 2001 hubo muertes por disparos a corta distancia de escopetas con cartuchos con postas de goma. Diego Gallardo murió apaleado, con 42 fracturas en todo el cuerpo, con los bastones de madera que usan en las canchas, y Pablo Olivera por un golpe de Tonfa en la cabeza.
Igual que la reforma al código contravencional impulsada en 2018 por el ex gobernador Cornejo, este proyecto de ley no hace más que evidenciar un gobierno que, en vez de atender en su agenda los problemas estructurales que aumentan las desigualdades sociales y la pobreza, discursea sobre “la inseguridad” para incrementar su política represiva, dirigida a un mayor disciplinamiento y control de la sociedad.
Por eso es cada vez más urgente impulsar las medidas que contiene nuestra Agenda Antirrepresiva, que podrían reducir la letalidad de la violencia policial.

PROHIBICIÓN DEL USO DEL ARMA FUERA DEL HORARIO Y LUGAR DE SERVICIO Y DE CIVIL
NO AL USO DE LAS TASER
TODAS LAS ARMAS SON LETALES
¡BASTA DE REPRESIÓN!

Comments

comments