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El domingo 20 de agosto, el atleta José Ignacio Sallago (33) se encontraba conduciendo su motocicleta, la cual utilizaba para trabajar. Durante su recorrido, comenzó a ser perseguido por un patrullero. Producto de la intervención policial, Sallago murió.
Este incidente tuvo lugar en la intersección de las avenidas Independencia y Juan José Paso, en pleno centro de Mar del Plata, y trágicamente culmino con la muerte de Sallago. En la madrugada del mismo domingo, la policía bonaerense le arrebató la vida al atleta. El Centro de Operaciones y Monitoreo (COM) de la Municipalidad de General Pueyrredon registró la mayor parte del hostigamiento que resultó en la trágica pérdida de la vida de Sallago.

La persecución se desencadenó cuando Ignacio evadió un control policial realizado por efectivos de la Comisaría Primera. En respuesta, la policía desplegó un operativo de persecución intensa con la participación de agentes de la Comisaría Segunda.

Fue un oficial de la Comisaría Segunda quien cruzó su patrullero en el camino de Sallago, poniendo fin a su vida sin considerar las consecuencias. La velocidad y violencia con la que ocurrió el suceso fueron tales que José Ignacio Sallago falleció instantáneamente.

El fiscal Rodolfo Moure, quien está a cargo de la Ufi nro. 11, dispuso que el procedimiento judicial se realice en el marco de la carátula “homicidio culposo” y solicito el secuestro del patrullero y de la moto para que sean peritados por la Policía Científica.

Resulta alarmante observar que nos enfrentamos constantemente a las fuerzas represivas y a los medios de comunicación dominantes. Estos últimos, en lugar de denunciar la letalidad resultante de esta sistemática acción policial, optaron por criminalizar a Sallago. Un ejemplo de ello es el caso de Canal 8, que tituló: “Escapó de un control policial con una moto robada, chocó contra un patrullero y murió”. El diario La Capital también “informó” que fue “el motociclista que falleció tras chocar con un patrullero que le cortó el paso”. En un contexto en el que no existía un peligro inmediato ni se estaba cometiendo un delito flagrante, los medios presentan la versión de que Sallago estaba huyendo en una moto robada, como si esto justificara la actuación policial, y describen el incidente como un accidente. Estos relatos son profundamente problemáticos, ya que no es la primera vez que la policía utiliza patrulleros como herramienta de intimidación, con resultados fatales.

Desde Correpi, entendemos la importancia de que los medios de comunicación informen de manera objetiva y sin prejuicios. Nuestra lucha por la verdad y la justicia persiste. Demandamos acciones concretas para reducir la letalidad derivada de la actuación sistemática de las fuerzas represivas, incluida la policía:
🔥Prohibición de la facultad de las fuerzas para realizar detenciones arbitrarias.
🔥Prohibición del uso de armas de fuego por parte de todas las fuerzas fuera de servicio y de uniforme.
🔥Acceso gratuito a la justicia para las víctimas y sus familias afectadas por la represión.
🔥Imposición de sanciones efectivas a los culpables.
¡Exigimos justicia en el caso de José Ignacio Sallago!

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