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(No le creemos ni lo perdonamos)

Una nueva jornada de lucha en los Tribunales de Morón, intentando una vez más arrancar el juicio al subcomisario de la PFA José Pérez Buscarolo.
La modalidad es el juicio por jurados (así lo eligió la defensa del policía asesino).
Se requieren 12 ciudadanos titulares y 6 suplentes con paridad de género para llevarlo a cabo, requisitos que resultan difíciles de reunir. Teniendo en cuenta las características del caso, la selección debe hacerse excluyendo familiares y gente vinculada a las fuerzas de seguridad o con ideas de “época”, por ejemplo influidas por la doctrina Chocobar de la mentirosa ministra Bullrich o la naturalización del accionar represivo impuesta por los medios hegemónicos de comunicación.
No se pudo lograr hoy la constitución del Jurado con sus 18 miembros, por lo que se pospuso el inicio del juicio para el próximo 22 de mayo.


Pero el dato significativo de la jornada lo dio la presencia del propio imputado. Sin las esposas que caracterizan el tránsito de todo detenido civil, aun los que, como él, están con prisión domiciliaria, mientras se paseaba por Tribunales con sus privilegios de preso VIP, tuvo dos momentos singulares.
Uno fue cuando cruzó a un periodista local y le dijo: “Los hechos no son como los cuentan”. Refresquemos la memoria del autor del crimen: dos pibes le sacaronn las tazas de su auto; él los persiguió, convenientemente armado con su reglamentaria; siguió una cacería a los tiros hasta en las puertas de una escuela y terminó con dos disparos sobre el vehículo en el que iban los pibes. Uno de esos disparos entró al filo de la luneta trasera y mató a Iago casi en el acto. Buscarolo se acercó al auto de las víctimas y les dijo: “¡Me arruinaron la vida pendejos de mierda”!
Cuando llegó la policía minimizó: “Me mandé una cagada”.


La versión no es otra que la que luce en la causa a fs 58/59 y 60 y que él mismo se encargó de relatar al día siguiente de su crimen.
Un subcomisario de la Federal con varias sanciones por su mal desempeño, que ocultó que tiró a matar tal como reza la norma policial con la que se forman, entrenan y disciplinan sus colegas.
Casi inmediatamente después de ese encuentro con el periodista, protagonizó otro momento impactante: Fue cuando imprevistamente, en las puertas del Tribunal, se abalanzó sobre Silvia, la mamá de Iago, al grito de “…disculpame, disculpame…”
El mismo policía que minutos antes pretendía desligarse de un crímen atroz culpando a la víctima, ahora esgrimía sus falsas disculpas.
La entereza de la mamá (que desde aquel fatídico 12 de mayo sufre la ausencia más significativa) sacó fuerzas para clavarle la mirada al ofensor y no legitimarle la farsa.


El próximo 22 de mayo desandaremos definitivamente el camino del juicio a José Pérez Buscarolo, el subcomisario de la PFA que ahora se escuda en el “cumplimiento del deber” que -según dejó en claro con su reglamentaria- reza “unas tazas valen más que una vida de 17 años”.
Por eso no se le puede creer nada, por eso no se le puede perdonar nada. Un muerto cada 21 horas a manos de estos agentes del estado ahora gobernado por Macri, Bullrich y compañía no pueden ningunearse.
La lucha popular organizada contra el gatillo fácil y la represión no empieza ni termina con este caso, que sin embargo resume a tantos otros.

Lxs esperamos nuevamente el próximo 22 de mayo en los Tribunales de Morón (Cristóbal Colón 151) para que la impunidad no gane una vez más y para gritar bien fuerte:

¡Justicia Por Iago Avalos!

¡Basta de gatillo fácil!

¡No a la Doctrina Chocobar!

¡No a la baja de edad de imputabilidad!

¡No es un policía, es toda la institución!

Contra la represión: ¡Unidad, Organización y Lucha!

Contactos de prensa:

Irina Avalos: 11 2896-9606
Ismael Jalil: 11 5045-5927


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