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Finalmente hoy el presidente Alberto Fernández, desde Olivos, flanqueado el gobernador Axel Kicillof e intendentes bonaerenses, anunció el Plan de Fortalecimiento de Seguridad que había anticipado hace una semana.

La magnitud del plan la dan los números involucrados:

– Casi 38 mil millones de pesos para financiar reclutamiento de efectivos, compras de pertrechos, armas y tecnología y construcción de cárceles y comisarías. De ese total, más de un cuarto (entre 10 mil y 12 mil millones) se destinarán al conurbano bonaerense.

– Despliegue de 3.957 efectivos de Fuerzas Federales para el patrullaje urbano del GBA, a un costo de 3.780 millones de pesos, lo que duplica la presencia actual.

– Reclutamiento de 10.000 policías bonaerenses, que serán capacitados en 18 meses directamente en los municipios, con lo que se superarán los 100.000 efectivos totales de la policía bonaerense.

– 2.200 patrulleros y otros móviles policiales.

– Construcción de 12 cárceles en la provincia de Buenos Aires, con 5.000 nuevas plazas, al costo de $12.800 millones.

– Construcción de 2 cárceles de 1.000 plazas cada una y 10 alcaidías de 300 plazas cada una.

-En la provincia de Buenos Aires, 10 mil millones de pesos la compra de armamento, municiones, chalecos antibalas, cámaras de seguridad, móviles y tecnología analítica aplicada.

– Construcción de 4.000 “paradas seguras” con pulsador antipánico de emergencias, intercomunicador conectado a un centro de monitoreo de seguridad, cámaras domo 360, reconocimiento facial, wi fi, pantalla informativa, etc.

– Obras de ampliación en 96 comisarías del GBA al costo de $3.072 millones.

– Construcción del Complejo Federal de Condenados de Agote en el Municipio de Mercedes, con un gasto de $3.234 millones, para 1.148 internos.

Así, mientras la crisis la paga el pueblo trabajador y las grandes fortunas siguen a cubierto del impuesto a la riqueza; mientras lxs trabajadorxs de la salud reclaman recursos e insumos, y se enferman y mueren por su carencia, y lxs de la educación no pueden enseñar a distancia si lxs chicxs no tiene computadoras ni conectividad a su alcance; mientras los magros ingresos del 40% precarizado de la población siguen en suspenso y la mayoría de las familias pobres no acceden a las pocas medidas asistenciales dispuestas, como el IFE, sí hay plata para garantizar más represión.

Venimos denunciando, desde el 20 de marzo, el incremento represivo al amparo de la cuarentena, que ya se cobró más de un centenar de vidas con el gatillo fácil, en lugares de detención o desaparecidas, directo resultado de la ampliación de facultades a las fuerzas de seguridad de todo el país. Con la incorporación de esos 10.000 nuevos bonaerenses, como ya lo señalamos en la nota sobre el Plan Centinela, la policía de la provincia de Buenos Aires superará los 102.000 efectivos, particularmente desplegados en los partidos del conurbano. Si a eso agregamos los 4.000 integrantes de fuerzas federales, estamos frente a una tropa combinada de tal envergadura que superará los 1.000 uniformados armados cada 100.000 habitantes y convierte a la provincia en el lugar con más proporción de efectivos en las calles del mundo.

El presidente afirma ahora que su gobierno será “implacable” con el delito. Sabemos que eso no significa que finalmente irán presos los policías, gendarmes, prefectos y miembros de otras fuerzas imputados, procesados y condenados por gravísimos delitos contra la vida, que en más del 90% de los casos siguen en libertad. Sabemos que cuando el presidente dijo que quiere que “la justicia deje de ser selectiva y castigue a todos” no se estaba refiriendo a los responsables materiales y políticos de la desaparición forzada de Facundo Astudillo Castro. Sabemos que a quienes el poder espera “con el Código Penal en la mano” es a quienes se organizan para defender su salario y sus fuentes de trabajo.

En su discurso, el presidente admitió que “la desigualdad de las sociedades es promotora del delito”. Pero en lugar de anunciar la construcción de viviendas populares, va a construir más cárceles y ampliar comisarías. Es, como bien lo dijo, una decisión política.

Cada vez que, en el marco de crisis como la que hoy atravesamos, se ha recurrido a estos grandilocuentes “Planes de Seguridad”, lo único que aumentó fue la inseguridad en las calles para los sectores más vulnerables frente al aparato estatal, como la juventud, lxs trabajadorxs, los colectivos LGBTTQ+ y lxs migrantes.

Con este Plan de Fortalecimiento de Seguridad, lo único que será más fuerte es el voltaje represivo, y lo único asegurado, a punta de pistola, serán los privilegios de los pocos que ya tienen tanto.

Lamentamos que, en lugar de atender las medidas que venimos exigiendo para reducir la ya elevadísima letalidad policial y de las demás fuerzas, la decisión política del gobierno sea apostar, una vez más, a la represión como respuesta a las demandas populares.

Basta de represión

Basta de impunidad.

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