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A quince días de vigencia del aislamiento obligatorio, es enorme la cantidad de hechos represivos que se han documentado, protagonizados por fuerzas de seguridad federales, provinciales y de la Ciudad. Los recursos tecnológicos disponibles han permitido registrar desde detenciones arbitrarias de personas que realizaban actividades permitidas, como aprovisionamiento de alimentos o remedios y asistencia a mayores y niñxs, hasta francos hechos de imposición de tormentos o de uso de armas de fuego, y las redes sociales habilitaron su difusión. La prensa independiente, autogestiva y comunitaria es uno de los principales canales de difusión de estos hechos, junto a las organizaciones antirrepresivas y de DDHH, con el aporte invalorable de personas que logran fotografiar o filmar las diferentes situaciones, o simplemente se comunican para dar su testimonio.

La difusión masiva de las denuncias, que abarcan todas las fuerzas y todo el país, logró resquebrajar un poco el muro de invisibilidad y naturalización de la represión, al punto que el gobierno y la prensa hegemónica han comenzado a reconocer esos hechos. Hoy, por ejemplo, el diario La Nación titula “Control en las calles: fue creado un protocolo para evitar la violencia policial”. Allí, además de mencionar varios episodios concretos, se anuncian algunas medidas oficiales, como el protocolo comunicado por el Ministerio de Seguridad de la Nación a las fuerzas federales, en el que se recuerda a los agentes “que los ciudadanos están autorizados a filmar los operativos policiales” y les prohíbe realizar “detenciones compulsiva, traslados a comisarías o alcaidías sin informar a funcionarios judiciales” y “la dispersión a bordo de vehículos o motocicletas de personas que se encuentren en la vía pública”. 

Más allá de lo tardío y obvio de las instrucciones, ese protocolo es un primer reconocimiento expreso de que, como lo dijimos desde que se anunció el despliegue policial y de las demás fuerzas, la situación de excepción potenció el voltaje represivo existente, y lo llevó a niveles extraordinarios. Informa también la nota, así como otras de similar tenor en Infobae, Ámbito y muchos diarios provinciales, que, en videoconferencia con titulares de todas las carteras de Seguridad del país, la ministra nacional, Sabina Frederic, les pidió “que instruyan a las fuerzas de seguridad de las provincias a no avanzar sobre los derechos y garantías de los ciudadanos y evitar todo tipo de maltrato, violencia u hostigamiento a las personas”.

El mérito es todo de la conciencia y el valor de quienes realizan los registros y los comparten, acompañado por el trabajo mancomunado de las organizaciones que los sistematizamos y difundimos. Por eso, a continuación resumimos los últimos reportes recibidos por CORREPI:

Lxs trabajadorxs de la fábrica de alimentación Felfort denuncian que la patronal sigue priorizando las ganancias por sobre su protección, obligándolxs a ir a trabajar en medio de la crisis sanitaria, cuando no producen alimentos esenciales, sino golosinas y huevos de pascuas.

La policía de la Ciudad interceptó, en la autopista Perito Moreno, un micro que provenía de Mendoza, con 51 personas a bordo, en su mayoría europeas, que se dirigía a Retiro. Todo el pasaje, incluidos los dos choferes, que relataron que personal de gendarmería escoltó el vehículo hasta salir de Mendoza, con un supuesto salvoconducto oficial, quedó detenido, a disposición del juez federal de turno, el que ordenó su traslado a hoteles para cumplir la cuarentena. Como ya ocurrió con el micro que venía de Jujuy, hay fuertes contradicciones entre la versión del gobierno nacional y el provincial sobre cómo se originó el traslado.

Desde Santiago del Estero nos llegó la denuncia de lo padecido por un adolescente que estuvo detenido en instalaciones del Tiro Federal por más de 12 horas, sin agua, comida ni un lugar adecuado para descansar.

En CABA, una vecina que estaba mirando por su ventana en un piso alto de la calle Esmeralda al 500 vio a varios policías de la Ciudad que rodeaban a un hombre en situación de calle, que estaba guarecido en el umbral de un comercio cerrado. La mujer logró filmar los golpes y patadas que le propinaron cuando intentaba recoger sus mantas. Al mismo tiempo que registraba la escena en su celular, la vecina les gritó para que dejaran de pegarle. El policía que estaba propinando las patadas la insultó y le tomó fotografías para intimidarla. 

El Observatorio de la Situación de Salud, Socio Ambiental y Educativa de niños, niñas y adolescentes de Sierras Chicas, junto con organizaciones, difundieron un comunicado en el que denunciaron graves hechos, que se suman a los ya informados en esa zona cordobesa, especialmente en Cerro Azul, Agua de Oro y Villa Animí.

En un barrio de la ciudad de Jujuy, la policía golpeó hasta tirar al piso a una mujer que había salido a buscar provisiones con su bebé en brazos. Varixs vecinxs empezaron a gritar para defenderla, y lograron registrar la escena en un video. Recién entonces, al ver que los estaban filmando, cesó la paliza.

En Zárate, Leila López, una joven transgénero, difundió por redes sociales un pedido de ayuda, ya que los porteros y un vecino gendarme del edificio donde vive no le permiten salir del departamento ni siquiera a comprar alimentos, mientras la insultan por ser trans y el gendarme la amenaza con meterla presa. 

Un joven integrante de la murga Lxs Imparables de Cuartel V, en el oeste del conurbanos, fue detenido junto otro compañero cerca de la Parada La Sonia (José C. Paz). “Nos levantaron a eso de las 18:00 en la esquina de la casa donde estamos viviendo, veníamos de comprar con mi amigo. No hicieron preguntas, ni nos dejaron hablar, doblaron en la esquina y nos apuntaron con una escopeta, nos pusieron contra el patrullero, nos esposaron y nos metieron en el móvil”, relató. El patrullero dio unas vueltas por el barrio, los policías detuvieron a otro muchacho y los llevaron a los tres a la comisaría 3ª de José C. Paz. Una vez allí, los metieron en la cocina, donde ya había otros nueve detenidos, a los que se sumaron otras personas en las siguientes horas, plagadas de insultos y amenazas. Alrededor de las diez de la noche, ingresaron a un muchacho de unos 20 años, que se reía y no podía contestar preguntas por los nervios que tenía. Lo obligaron a desnudarse y hacer sentadillas ante la mirada angustiada de los demás presos. Otros dos pibes fueron forzados al mismo tormento en el curso de la madrugada, hasta que, poco a poco, los fueron liberando, todos notificados de la formación de causa penal.

En Ituzaingó, seis motos policiales persiguieron a un chico, también en moto, que volvía a su casa. Lo apuntaron con sus armas y golpearon cuando ya estaba frente a su casa.

CORREPI sigue alerta para difundir todas las denuncias. Mandanos tu testimonio, audio, foto o video.

La organización y la solidaridad popular siguen siendo nuestras herramientas para defendernos.

Cuidémonos colectivamente, del virus y de la represión.

La salida es la organización colectiva y popular.

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